La historia hídrica de Murcia no se escribe solo en un azud. Nuestras huertas viven gracias a una red de ingeniería ancestral, recordaremos al Azud del Malecón y los molinos de Los Álamos y San Francisco.
Estas estructuras tenían como misión domar el agua del Segura para dar vida y alimento. Sus inicios no fueron fáciles, desde la época árabe estaban hechos de madera y esto era perjudicial para su soporte, ya que cuando habían riadas duras, estás quebraban y la estructura se venía abajo; de ir probando una y otra vez (a catástrofes) aprendieron, y desde el siglo XIV se decidió darles la robustez de la piedra. Pero su aspecto final con cuatro muelas y sillerías cada uno no llegó hasta 1784 cuando el Conde de Floridablanca modernizó las infraestructuras hidráulicas de Murcia, con esta reconstrucción se molió trigo y cebada y desde el siglo XVIII el pimentón murciano, el oro rojo de la huerta.
Lamentablemente en el siglo XX y el avance tecnológico industrial, trajeron el retiro forzoso de estos gigantes de piedra. El Molino de San Francisco fue demolido en 1987, aunque sus cimientos sirven como mirador al río, en cambio el de Los Álamos fue abandonado en silencio.






