La Contraparada continúa consolidándose como uno de los enclaves clave para conectar la ciudad de Murcia con su huerta histórica, tanto desde el punto de vista ambiental como social.
En los últimos meses, distintas actuaciones han puesto en valor este espacio, destacando la mejora de rutas que siguen el trazado de las acequias tradicionales. Uno de los ejemplos más recientes es el acondicionamiento del itinerario que une la ciudad con el Azud de la Contraparada, siguiendo el recorrido histórico de la acequia mayor Aljufía. Este corredor verde permite recorrer cerca de 14 kilómetros atravesando diferentes pedanías, reforzando la conexión entre el entorno urbano y la huerta.
Este tipo de actuaciones no solo facilitan el uso recreativo del entorno, sino que también contribuyen a poner en valor un sistema hidráulico con más de mil años de historia. La Contraparada, cuyo origen se remonta a época andalusí, es el punto donde se regula y distribuye el agua del Río Segura hacia las acequias principales de la huerta, un modelo de gestión que ha permitido el desarrollo agrícola de la zona durante siglos.
Además de su relevancia histórica, el entorno de la Contraparada destaca por su valor ambiental. El bosque de ribera y las zonas agrícolas tradicionales conforman un mosaico paisajístico que favorece la biodiversidad y ofrece un espacio de contacto con la naturaleza cada vez más demandado por la ciudadanía.

En este contexto, el Centro de Visitantes de la Contraparada desempeña un papel fundamental como punto de interpretación y divulgación, acercando a la población los valores culturales, naturales y etnográficos de este enclave singular.
La combinación de patrimonio hidráulico, paisaje y uso público sitúa a la Contraparada como un elemento estratégico para el futuro de la huerta de Murcia, en un momento en el que la sostenibilidad y la recuperación de los espacios tradicionales adquieren una importancia creciente.



