En el corazón de la Huerta de Murcia, la monda constituye una de las manifestaciones más vivas de su herencia medieval. Esta labor ancestral consiste en la limpieza y desbroce periódico de las acequias y brazales que ramifican el río Segura. Su propósito histórico ha sido retirar el fango, los lodos, las piedras y la maleza acumulada para asegurar el flujo continuo del agua de riego y prevenir catastróficas inundaciones. De este concienzudo saneamiento, de hecho, nace el acervo popular murciano con expresiones tan arraigadas como «estar más limpio que la monda» o «ser la monda».
Este laberinto de canales cobra vida en el azud de la Contraparada, donde el cauce del río Segura —un ecosistema mediterráneo semiárido poblado por álamos, chopos, sauces y fresnos— se desvía hacia las acequias mayores de la Aljufía y la Alquibla. Actuando como auténticas venas, estas conducciones secundarias distribuyen el recurso de manera escalonada, modelando un microclima singular que cobija a una fauna fluvial única, como el barbo del sur.
El impacto ambiental de un rito milenario
Tradicionalmente, la monda ha sido gestionada y supervisada por la histórica Junta de Hacendados de la Huerta de Murcia. Bajo su mandato, y siguiendo antiguas ordenanzas que obligaban a cada huertano a sanear su propio tramo, se interrumpe temporalmente el paso del agua. Esta saca permite que los lodos se sequen antes de ser retirados, ya sea de forma manual o mediante maquinaria moderna.
No obstante, en el contexto contemporáneo, esta práctica requiere una mirada renovada que armonice la eficiencia del riego con la conservación de la rica biodiversidad local. Por un lado, la vegetación de las márgenes funciona como un santuario imprescindible para mamíferos pequeños y aves emblemáticas como el abejaruco o la abubilla, que pierden su hábitat si el desbroce es drástico. Por otro lado, la monda resulta crucial para contener el avance de especies exóticas invasoras, especialmente la caña común (Arundo donax), que desplaza a las especies nativas y altera gravemente el equilibrio del entorno.
Hoy en día, instituciones como el Ayuntamiento de Murcia y colectivos conservacionistas como ANSE colaboran activamente para implementar una limpieza respetuosa que preserve las funciones hidráulicas tradicionales y, simultáneamente, potencie la regeneración del bosque de ribera autóctono.



