El elemento histórico más destacado de la Contraparada probablemente sea el azud mayor. Y no es para menos. Se trata de una pequeña presa cuya construcción data de los siglos IX-X y que ha permitido elevar el agua y derivarla hacia las dos acequias mayores, desde las cuales se distribuía a toda la ciudad de Murcia.
Sin embargo, hoy vamos a contar la historia de otro elemento diferente. Se trata del puente de las ovejas, ubicado aguas abajo del azud. La historia parece remontarse a la época del Imperio Romano, ya que se cree que el puente original de esta zona facilitaba el cruce del río Segura y conectaba las antiguas ciudades de Carthago Nova (Cartagena) y Segobriga (Cuenca).

El primer registro oficial data del año 1271, cuando el rey Alfonso X el Sabio autorizó la construcción del puente antiguo junto a la presa. El nombre de “puente de las ovejas” se debe a que sirvió de paso para los pastores de ganado ovino provenientes de Castilla (Cordel de los Valencianos) que venían a pasar el invierno en tierras sureñas. Las ovejas pasaban de una en una y eran contadas por un comisionado, que cobraba a los pastores un peaje de una cabeza de ganado por cada mil.

A finales del siglo XVIII, el puente se estuvo utilizando para transportar madera rumbo al arsenal de Cartagena. Durante todos esos siglos, el puente tuvo que ser reconstruido en diversas ocasiones a causa de las inundaciones y desbordamientos propios del río Segura, hasta su destrucción definitiva con la Guerra de Independencia (1808-1813).
El puente que conocemos hoy en día se reconstruyó en el año 2009, 200 años después de su desaparición. Mide 79m de largo, y ya no lo frecuentan ovejas o cabras, sino los cientos de residentes y turistas que pasean o hacen deporte por este bonito entorno natural del municipio de Murcia.



