¿Sabías que la Contraparada fue un punto clave durante la guerra de sucesión en Murcia?
En 1665 muere Felipe IV, dejando a Carlos II como heredero, quien estaba muy débil tanto física como intelectualmente debido a la fuerte endogamia dentro de la dinastía de los Habsburgo, esto le impidió tener descendencia, por tanto, cuando estaba a punto de morir surgió un gran problema: ¿Quién heredaría el trono de España?
Los grandes candidatos eran dos, Felipe de Anjou de la familia Borbón (de Francia), y el archiduque Carlos de Austria, familia de los Habsburgo (Austrias).
Finalmente, Carlos II dejó como heredero a Felipe de Anjou, quien pasó a ser Felipe V. Esto desencadenó la Guerra de Sucesión Española, que duró desde 1700 hasta 1714, porque varias potencias europeas no querían que Francia y España estuvieran unidas bajo un mismo rey.
Pero ¿Qué pasó con Murcia? Durante la guerra, Cataluña, Aragón y Valencia apoyaban al candidato austriaco, mientras que una gran parte de Andalucía y Murcia apoyaban a Felipe V. Por tanto, Murcia se convirtió en zona estratégica fronterizas. Felipe V nombró obispo de Murcia a Luis de Belluga, que fue clave en la defensa de la ciudad.
En 1706, tropas austriacas (muchos de ellos ingleses) avanzaban desde Cartagena y Orihuela, estos cercan Murcia e intentan tomar la ciudad con más de 6.000 hombres, desencadenando una batalla cerca del Huerto de las Bombas, donde las tropas murcianas consiguen rechazarlos, siendo una victoria muy importante para el bando borbónico. Sin embargo, antes de marcharse, las tropas austriacas hacen algo muy significativo, cortan el azud de la Contraparada. Esto fue una estrategia militar inteligente, los austriacos sabían que Murcia dependía totalmente del sistema de regadío, la huerta era su base económica y alimentaria, por tanto, sin agua no hay cultivos, provocando hambre y debilidad en la población. Así que al retirarse destruyen el azud para dejar Murcia sin agua, un ejemplo muy claro de guerra contra infraestructuras estratégicas.
A este ataque, la Junta de defensa actuó con mucha rapidez, mandaron a reparar la Contraparada al día siguiente, se movilizaron maestros y operarios, se pagaron las obras con fondos municipales y restablecieron el riego y rápidamente, consiguiendo así evitar lo que pudo haber sido una crisis económica y agrícola.
Por tanto, la Contraparada no era solo una obra agrícola, sino que también un elemento de control territorial, un recurso vital y un arma de guerra indirecta.



