Vegetación de La Contraparada. Fuente: propia.
Cuando paseamos por la Contraparada, solemos fijarnos en la corriente del río o en los grandes árboles de la ribera. Sin embargo, a ras de suelo existe un catálogo de especies con un potencial gastronómico sorprendente que pasan totalmente desapercibidas. No se trata de vegetación secundaria, sino de plantas con sabores propios y una adaptación increíble a nuestro entorno que la mayoría de los paseantes desconocen.
Botánica comestible en el entorno de la Contraparada
La humedad del Segura y la fertilidad de la huerta permiten que en los márgenes de los senderos crezcan especies llenas de matices:
- Collejas (Silene vulgaris): Es quizás el secreto mejor guardado de nuestra zona. Se distinguen por su sabor suave y dulce, muy alejado del amargor de otras plantas silvestres, lo que las hace ideales para tortillas o salteados.

- Hinojo silvestre (Foeniculum vulgare): Es el aroma oficial de nuestros caminos. Sus hojas plumosas son un condimento clásico para guisos y aceitunas, pero requieren una observación atenta: el hinojo real desprende un olor a anís inconfundible al frotarlo. Si la planta no tiene ese aroma o presenta manchas púrpura en el tallo, podrías estar ante una cicuta (Conium maculatum), una especie muy tóxica que debe quedarse donde está.

- Viborera (Echium sabulicola): Llama la atención por sus flores azul violáceo. Aunque sus hojas son rugosas, sus brotes jóvenes son un recurso culinario interesante, y sus flores son un añadido visual fantástico para platos frescos.

- Acederas (Rumex acetosa): Una verdadera sorpresa para el paladar. Sus hojas tienen un toque marcadamente cítrico y ácido, casi como si llevaran limón natural incorporado.

- Malvas (Malva sylvestris): Crecen con vigor en casi cualquier rincón húmedo. Son muy versátiles; tanto sus hojas tiernas como sus flores aportan una textura suave y melosa muy característica.

- Espárragos trigeros (Asparagus acutifolius): El brote más codiciado de la ribera. Crecen camuflados entre la vegetación seca y encontrarlos es siempre el premio de un buen paseo por la mota del río.

Especies frecuentes en el resto de la Región
Si ampliamos el foco hacia zonas algo más secas o terrenos de labor cercanos, aparecen otras protagonistas igualmente interesantes:
- Cardillos (Scolymus hispanicus): Frecuentes en ramblas y solares. Bajo sus espinas se esconde una penca central carnosa y dulce que es un ingrediente de lujo en la cocina tradicional murciana.
- Diente de león (Taraxacum officinale): Inconfundible por su brillante flor amarilla. Sus hojas ofrecen un matiz amargo muy elegante, similar al de algunas variedades de lechuga gourmet.
- Lisones o Cerrajas (Sonchus oleraceus): Es probablemente la planta más extendida. Aunque crece en casi cualquier orilla, pocos saben que sus brotes más jóvenes son una de las fuentes de nutrientes más potentes que ofrece nuestro suelo de forma espontánea.
Una nueva mirada al paisaje
Conocer estas plantas transforma un simple paseo en una experiencia de aprendizaje y descubrimiento. El suelo de la Contraparada y de nuestra huerta no es un espacio vacío; es un catálogo vivo de biodiversidad y recursos naturales.
La clave, como siempre, está en observar con respeto: no recolectes nada si no tienes la absoluta certeza de qué especie tienes delante, y disfruta del conocimiento de estas plantas que, aunque discretas, son una parte esencial de nuestra identidad natural murciana.



