Las hormigas del género Crematogaster, y en particular la especie Crematogaster scutellaris, son muy habituales en zonas de huerta y en las riberas del Río Segura. Si paseas por La Contraparada, especialmente cerca de troncos y árboles, es muy probable que te cruces con ellas sin darte cuenta.
Tienen rasgos muy característicos que permiten identificarlas:
- El “corazón” en el abdomen: La parte final del cuerpo tiene una forma puntiaguda que recuerda a un pequeño corazón invertido. Es su seña de identidad más clara.
- Contraste de colores con una llamativa combinación: cabeza roja intensa y tórax y abdomen de un negro brillante.
- Postura de defensa: Cuando se sienten amenazadas, levantan el abdomen por encima del tórax, como si hicieran el pino. Este gesto tan peculiar les ha valido el apodo de “hormigas acróbatas”. Además, en la punta del abdomen poseen una glándula que libera una sustancia química (feromona de alarma) y, en ocasiones, una pequeña gota de veneno. No supone peligro para las personas, pero es eficaz para ahuyentar a otros insectos o depredadores. Es una estrategia defensiva tan visual como efectiva.
- Su hábitat favorito: Suelen anidar bajo la corteza de árboles, tanto muertos como vivos. No dañan al árbol sano; simplemente aprovechan grietas y huecos naturales para instalar su colonia.

Datos curiosos
- En algunas zonas de Murcia se las conoce popularmente como hormigas moras o de cabeza roja.
- Son expertas en crear senderos químicos muy bien definidos. Si observas una larga fila perfectamente organizada subiendo por un tronco, probablemente estés viendo uno de sus caminos de feromonas que guía a la colonia hacia una fuente de alimento.
¿Cómo se alimentan?
En un entorno de ribera como el del Segura, su actividad suele centrarse en dos tareas principales:
- Pastoreo de pulgones. Actúan como auténticas “ganaderas”. Protegen a los pulgones de otros insectos a cambio de la melaza dulce que estos segregan, una fuente de energía muy valiosa para la colonia.
- Caza y limpieza puesto que son oportunistas. Si encuentran un insecto muerto o herido, lo despedazan rápidamente y lo transportan al hormiguero. De este modo, contribuyen a la limpieza del entorno y al reciclaje de materia orgánica.
Pequeñas, organizadas y sofisticadas, estas hormigas forman parte esencial del ecosistema de huerta y ribera. La próxima vez que veas una fila disciplinada subiendo por un tronco, quizá estés observando a estas diminutas acróbatas en plena faena.



