¿Qué son esos bultos que tienen los pinos?

Fuente: iNaturalist

Si eres de las personas a las que le gusta pasear por entornos naturales, como la Contraparada, probablemente te hayas fijado alguna vez en los pinos. En la Región de Murcia, la mayoría son pinos carrascos, aunque según la zona también es habitual ver otras especies como el piñonero, el blanco o el negral. Y si eres una persona observadora habrás visto que, en ocasiones, presentan una masa extraña y compacta de hojas y pequeñas ramas en su parte más alta.

Aunque desde lejos pueda dar la impresión de que se trata de un nido, esto es en realidad una enfermedad conocida comúnmente como “escoba de bruja” o “injerto de bruja”. El patógeno causante de la enfermedad suele ser un fitoplasma llamado Candidatus phytoplasma pini, una bacteria sin pared celular que es parásito obligado de organismos vegetales.

La bacteria se transmite mediante la picadura de insectos vectores, como saltamontes o cigarras, que al penetrar la corteza del árbol perforar el tejido vascular le introducen de manera involuntaria el parásito. Este, una vez dentro de las células del floema, actúa sobre las moléculas reguladoras crecimiento y provoca el característico crecimiento tumoral de la enfermedad.

Fuente: jralonso.es

Si se observa de cerca una escoba de bruja, notaremos que mantiene los mismos componentes (en miniatura) que el árbol original: ramas, hojas e incluso frutos totalmente viables. Esto hace que tenga cierto valor en jardinería, ya que al cortarlo y volver a plantarlo se obtiene una versión enana del árbol madre, una especie de bonsai.

Fuente: iNaturalist

Además, las escobas de bruja cuentan con gran valor ecológico. Pueden ser habitados por una amplia variedad de organismos, que dependen de ellas para su alimentación y refugio de sus larvas, e incluso pueden llegar a ser el lugar de anidación de organismos superiores.